Kyong Sik Suh Oh

Estimado don Juan:

Antes de nada me gustaría decirte que siento mucho haber tardado tanto en escribirte. Me gustaría recordar un detalle, una anécdota, que me gustaría compartir con los demás.

Aunque pasé muchos años en el colegio, creo recodar que sólo me diste una asignatura (cálculo, creo) un año; yo estaba en la clase B, y nuestro tutor era otro. A lo largo de estos años te vi siempre por aquí y por allá, pero dadas las circunstancias apenas tuvimos relación. Bueno, el caso es que al acabar EGB me cambié de centro, pero, por razones que no vienen al caso, en COU volví al colegio y cuál fue mi sorpresa cuando comprobé que la mayoría de los profesores que me habían dado clase durante ¡siete años! de mi vida ni siquiera se habían dignado en saludarme… Y no fue porque no me reconocieran, no me jodas (perdona el vocabulario), ¡era el único alumno coreano que habían tenido…! Pero nada. Bueno, me sentí decepcionado, estaba claro que yo les había guardado en mayor estima que ellos a mí, pero fue en estas circunstancias que sucedió algo que no olvidaré jamás: me crucé contigo, y me diste una afectuosa y cariñosa bienvenida.

Un detalle a veces dice más que mil palabras. Evidentemente nunca te conocí mucho pero lo que sí puedo decir, y quiero decir, es que conocí a un hombre que, honestamente, mereció la pena. No creo que nadie pueda decir eso de mucha gente.

La mayoría de los profesores que me han dado clase a lo largo de mi vida eran unos profesores mediocres. Personas que, de hecho, no deberían haber sido nunca profesores, porque no les importa la gente, no les importa si aportan algo, ni qué hacen ni por qué lo hacen, y es una auténtica lástima. Pero me parece legítimo, al fin y al cabo todos tenemos que comer y es un hecho que a la mayoría de la gente no le gusta lo que hace… Es por eso que, cuando sucede que sí te encuentras con gente que de verdad ama lo que hace, no puedes dejar de dar las gracias, a Dios, a la vida o a quien sea, porque son éstas las personas que hacen de la vida algo verdaderamente grande. El SEK es un colegio más; tú eres un profesor único.

Te mando todo mi cariño.

Un fuerte abrazo, Kyongsik.

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